Las raíces de la cima

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Nada se me ha per­di­do en una cum­bre, ni he vaci­a­do los bol­sil­los donde pas­tan los seres inocentes. No he moja­do los libros, ni he aban­don­a­do risas o llan­tos. No ten­go razones mate­ri­ales para ele­gir la vida agreste que exige pelear tan­to por la dilat­ación del tiem­po, como por saber sabore­ar­lo. Es la inmedi­atez quien […]

Sobre las consecuencias

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En la pre­sentación de la obra de Sara­m­a­go «Ensayo sobre la lucidez», más de uno y más de dos rep­re­sen­tantes políti­cos de diver­sos par­tidos cal­i­fi­caron la nov­ela como «mito trasnocha­do» o «dem­a­gogia cad­u­ca». A todo esto, y con la tran­quil­i­dad que dicen le car­ac­ter­i­z­a­ba, el Nobel respondió con un sen­cil­lo: «La dem­a­gogia siem­pre nos parece […]

Ya no hay miedo

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¿Cuán­do fue la últi­ma vez que sen­tiste miedo? Y no me refiero al miedo físi­co, pal­pa­ble; aquel que se exu­da cada vez que pasamos por calles descono­ci­das, cer­ca de indi­vid­u­os que no inspi­ran demasi­a­da con­fi­an­za. No, me refiero al miedo metafísi­co, a la incer­tidum­bre de caminos o a los posos de arrepen­timien­to que, cual corriente […]

El destino de la lectura — Parte II

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Noti­fi­ca­ciones inmedi­atas, infor­ma­ción al instante en prác­ti­ca­mente cualquier medio, y con­tac­to inin­ter­rumpi­do con nue­stros seres queri­dos (y con los no tan queri­dos). En nue­stro con­tex­to diario recibi­mos un con­stante ase­dio de datos deman­da­dos y no bus­ca­dos, y aunque nosotros, en esa rapi­dez intrínse­ca al modo de vida con­tem­porá­neo, no nos demos cuen­ta, todo ello afecta […]

El destino de la lectura — Parte I

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No hay tiem­po. Y en la fal­ta de tiem­po, a la veloci­dad cre­ciente a la que tran­si­tan nues­tras obliga­ciones, cualquier ofen­sa se despacha con un dar­do automáti­co e irreflex­i­vo. Parece que no quer­e­mos ten­er tiem­po, que el silen­cio o la cal­ma son sín­tomas de un hastío cróni­co y patológi­co, delim­i­ta­dores de una per­son­al­i­dad homeotér­mi­ca. Nos gusta […]

La intención del autor — Parte I

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Mostrar dis­tin­tas visiones de diver­sos mun­dos puede pare­cer, a pri­ori, un asun­to triv­ial. Inclu­so vién­do­lo de for­ma analíti­ca, es fácil per­catarse de que la base atómi­ca de los temas de todas las obras artís­ti­cas se puede retro­traer a tres tópi­cos bási­cos: vida, muerte y amor. La parte cam­biante de cada per­spec­ti­va es la que asume […]