Identitatem

No resul­ta sen­ci­llo ama­rrar en el mus­go; care­ce de vigor y arrai­go como para sopor­tar la ten­sión ejer­ci­da por la volun­tad. No es útil enrai­zar en sue­lo mus­tio, don­de los nutrien­tes esca­sean.Qui­sie­ra escu­pir la tie­rra cir­cun­dan­te, y obser­var si el líqui­do del des­pre­cio espa­bi­la al sus­tra­to. Raquí­ti­ca, escuá­li­da y acom­ple­ja­da. Dema­sia­do blan­da, dema­sia­do seca. Me […]

Todos los dialectos del agua dulce

estación-de-tren

Un peso que libe­rar. Otro más. Por­que has­ta aho­ra se ha suce­di­do la his­to­ria de los nudos des­ata­dos, de las tri­pas y los cora­zo­nes; de la desus­tan­cia­ción. Dema­sia­dos via­jes den­tro de fras­cos de eta­nol, entre vitri­nas, reco­lo­can­do y aco­mo­dan­do aspi­ra­cio­nes. Está fue­ra del labo­ra­to­rio lo que vine a bus­car. Están los cabos, fior­dos, mean­dros y […]

Los otros desposeídos

cuerpos-flotando

No era esto para lo que tenía pen­sa­do uti­li­zar el cua­derno. No pre­ten­do dar orden ni cohe­sión a los pen­sa­mien­tos. No voy a escri­bir una obra. Ni siquie­ra es un dia­rio. Es sen­ci­lla­men­te un recuer­do; varios, de hecho. Son algo así como mojo­nes de pie­dra con los que orien­tar­se, o de los que libe­rar­se.       […]

Apuntes del Terror asumido

quinqué

Immor­te­lle. Ven­dé­miai­re. 1804       Hoy tem­pla el áni­mo. No podría adu­cir si se debe a la ruti­na den­tro de este auto­im­pues­to claus­tro (sobre el estu­dio de una mate­ria abo­ca­da a la extin­ción), o si se con­vul­sio­na por razo­nas esta­dís­ti­cas del sen­tir humano. No es des­áni­mo, no; se tra­ta de algún tipo de incer­ti­dum­bre sin cata­lo­gar, […]

Tribulaciones del vórtice: Salida

Niebla en la montaña

Un paso. Un paso ha bas­ta­do para lle­gar al otro lado. Un paso que cuen­ta por millo­nes de hue­llas den­tro de mi espa­cio-tiem­po.Me ense­ña­ron que el camino y sus trans­for­ma­cio­nes se apa­re­cen en peque­ños movi­mien­tos, dife­ren­cias ape­nas per­cep­ti­bles, como fan­tas­mas que se advier­ten cada vez más opa­cos, sin poder recor­dar el momen­to ante­rior a su […]

Tribulaciones del vórtice: Entrada

Aldabón

Abro los ojos, pero no a la vez. Pri­me­ro uno, el valien­te, el audaz; aquel que ase­gu­ra la pri­me­ra mira­da al mun­do; el que sacri­fi­ca la visión por la cer­te­za. Lue­go el apo­ca­do, el teme­ro­so; quien tin­ti­nea entre las pes­ta­ñas y se aso­ma difu­mi­na­do ante la limi­ta­da cer­ti­dum­bre. No des­pier­to tum­ba­do. Fren­te a mí se […]

Los pecados capitales del pulpo fugitivo

sistema-nervioso

      «Obser­ven con aten­ción: el octó­po­do reco­ge ele­men­tos del entorno, recu­brien­do su gela­ti­no­so cuer­po con ellos, para des­pués, con la frial­dad pro­pia del ase­sino más dies­tro, embos­car en un abrir y cerrar de ojos a la pre­sa que se apro­xi­ma. A pesar de su pre­fe­ren­cia por crus­tá­ceos y molus­cos, su die­ta tam­bién inclu­ye peque­ños peces, […]

La última hora del lobo

reloj

Tres vuel­tas de lla­ve. Una ráfa­ga de aire estan­co, cela­dor pol­vo­rien­to y pacien­te, inva­de sus fosas nasa­les y le da la bien­ve­ni­da. La puer­ta arras­tra hacia el inte­rior un arco de par­tí­cu­las fosi­li­za­das por el tiem­po, dejan­do el sur­co carac­te­rís­ti­co de aque­llos umbra­les que mere­ce la pena tras­pa­sar.      No sien­te frío toda­vía, pero no le […]

Retrato del último vaso

vaso-whisly

A raíz del segun­de­ro impues­to, las holan­das pasa­das por gar­gan­ta ya no que­man. La noche es alta, la sal­sa de car­ne espe­sa, el cal­do en la mano sua­ve, y la mira­da antes baja, aho­ra per­ma­ne­ce enhies­ta.      Tiri­tó la segun­da copa; la jus­ti­cia de la vid bebi­da embo­ta las seis cuer­das, y los hom­bres que can­ta­ban, […]

Molinos de neón

molino-atardecer

¡PIIIIII…!      De nue­vo el des­per­ta­dor, como una coli­sión fron­tal entre dos tre­nes de la que sal­go des­pe­di­do, atra­ve­san­do la luna de uno para des­per­tar tum­ba­do en la cama del otro. Apar­to con cui­da­do los cris­ta­les rotos, frag­men­tos de sue­ños toda­vía cla­va­dos entre las sába­nas, y des­cien­do a la super­fi­cie, sin temor a herir­me los pies; […]