Sobre mí

Psicól­o­go psicótropo, filó­so­fo filosó­fi­lo, y lit­er­a­to literóvoro.

Soy quien soy, por aho­ra. Sé lo que sé, por lo que he leí­do.
Lo úni­co seguro: ni soy más, ni sien­to igual, ni ten­go menos sen­ti­do.
Soy lo que soy, de momen­to: aparente­mente urdi­do, pero categóri­ca­mente cier­to.
No impor­ta mi nom­bre, ni mi edad, ni mi aspec­to.
Soy un indi­vid­uo más de la especie. Sólo quiero pen­sar. Sólo pien­so. Sólo ansío alcan­zar la ver­dad, escri­bi­en­do más, o descono­cien­do menos.

¿Y los libros? Ya no se que­man en las hogueras de antaño, pero el dedo sigue imponién­dose sobre la luna.
Que­rien­do ser escucha­dos, sólo alcan­zamos a emi­tir rui­do; com­ple­ta­mente conec­ta­dos, e irre­me­di­a­ble­mente per­di­dos.
Apa­ga­dos. Seda­dos. Cómo­d­os y atra­pa­dos.
Polémi­cos. Maniqueos. Lla­ma­tivos. Y nun­ca calla­dos.
Pre­juiciosos, inco­her­entes e irra­cionales.
Ani­males, anquilosa­dos e impul­sivos.
Egocén­tri­cos, ofen­sivos y ofen­di­dos.
Enfer­mos. Cega­dos. Inca­paces de encon­trar un sen­ti­do que no hemos otor­ga­do.
El rui­do acalla. No pide. No pien­sa. Recla­ma. Es efec­tista. No para. Pone el pun­to y luego aparta.
Antes, aho­ra, luego y mañana.

Hemos esta­do per­di­en­do el tiem­po:
des­pre­cian­do a los silentes y pen­sativos, los que tienen tan­to que decir: los que avan­zan en cada para­da;
y escuchan­do a los estri­dentes, los que han habla­do tan­to: los que nun­ca han dicho nada.

El prob­le­ma es que coléri­cos nun­ca se nos ha enten­di­do.
¿La solu­ción? En la penum­bra del acto, entre el espe­jo y el papel:
El silen­cio entrometido.

Bienvenidos a mi cuaderno

Aquí podrás encon­trar toda mi activi­dad nar­ra­ti­va y lit­er­aria: relatos,
reflex­iones, reseñas, opin­iones…; todo lo que mi cere­bro vaya engendrando.

Un rincón para divul­gar sobre la impor­tan­cia de la lec­tura, la filosofía,
la cien­cia y el pen­samien­to abstrac­to a la hora de inter­pre­tar el mun­do
y con­tribuir sus­tan­cial­mente a su mejo­ra.
Un sitio en el que pro­barme a mi mis­mo como futuro escritor, psicól­o­go
y filó­so­fo, dejan­do atrás los con­ven­cional­is­mos y sin dar nada por sen­ta­do.
Un pun­to de par­ti­da sobre una ruta con unas metas y direc­ción fijas.
Unas huel­las que dejar de un sendero por caminar.

¿Mi inten­ción?
Citan­do a Vir­ginia Woolf:

   Quería escribir sobre todo, sobre la vida que ten­emos, y las vidas que hubiéramos podi­do ten­er. Quería escribir sobre todas las for­mas posi­bles de morir.

En tu juicio que­da resolver si mis pal­abras alcan­zan a apor­tar algún tipo de orden den­tro de tu caos.
No dudes en dejar tu opinión, com­plac­i­ente y/o críti­ca, pero siem­pre pen­sa­da, y com­par­tir si te gus­ta; eso me ayu­dará a cre­cer y a mejorar.

Lee, incomó­date, y dis­fru­ta. Gra­cias.

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