Apuntes del Terror asumido

quinqué

Immor­te­lle. Ven­dé­miai­re. 1804       Hoy tem­pla el áni­mo. No podría adu­cir si se debe a la ruti­na den­tro de este auto­im­pues­to claus­tro (sobre el estu­dio de una mate­ria abo­ca­da a la extin­ción), o si se con­vul­sio­na por razo­nas esta­dís­ti­cas del sen­tir humano. No es desáni­mo, no; se tra­ta de algún tipo de incer­ti­dum­bre sin cata­lo­gar, […]

La última hora del lobo

reloj

Tres vuel­tas de lla­ve. Una ráfa­ga de aire estan­co, cela­dor pol­vo­rien­to y pacien­te, inva­de sus fosas nasa­les y le da la bien­ve­ni­da. La puer­ta arras­tra hacia el inte­rior un arco de par­tí­cu­las fosi­li­za­das por el tiem­po, dejan­do el sur­co carac­te­rís­ti­co de aque­llos umbra­les que mere­ce la pena tras­pa­sar.      No sien­te frío toda­vía, pero no le […]

Molinos de neón

molino-atardecer

¡PIIIIII…!      De nue­vo el des­per­ta­dor, como una coli­sión fron­tal entre dos tre­nes de la que sal­go des­pe­di­do, atra­ve­san­do la luna de uno para des­per­tar tum­ba­do en la cama del otro. Apar­to con cui­da­do los cris­ta­les rotos, frag­men­tos de sue­ños toda­vía cla­va­dos entre las sába­nas, y des­cien­do a la super­fi­cie, sin temor a herir­me los pies; […]

La sombra del equinoccio – Parte II

luz-y-oscuridad

Pri­me­ro apa­re­ció un sil­bi­do. Al prin­ci­pio resul­ta­ba más una intui­ción que un soni­do, pero según dis­cu­rría el tiem­po era inne­ga­ble que, fue­se lo que fue­se aque­llo, se apro­xi­ma­ba. A aquel piti­do se le fue­ron suman­do otros cuan­tos; voces de flau­tas con dis­tin­tos mati­ces que can­ta­ban al uní­sono una can­ción estre­me­ce­do­ra. Aquel soni­do se metía en […]

Sofisma

la-muerte-de-socrates

      —¡Orden! ¡Orden en el ágo­ra!      Uno de los jue­ces gol­peó el mar­ti­llo con furia; aque­lla era la quin­ta vez que los asis­ten­tes se des­bo­ca­ban de indig­na­ción.      —¡Sofis­ta defen­sor! ¡No pue­de acu­dir a los con­se­jos de los sico­fan­tas en medio del jui­cio! ¡Está ter­mi­nan­te­men­te prohi­bi­do! —siguió.      Aque­llos […]

El museo de los caprichos

multitud-gris

Sirk­ka vivía en un minúscu­lo pue­blo de un nor­te inde­ter­mi­na­do. Pro­ce­día de una fami­lia pudien­te, de ori­gen fin­lan­dés, con padres labo­rio­sos y par­cos en pala­bras, pero con­se­cuen­tes; su hol­gu­ra eco­nó­mi­ca no se debía al tra­ba­jo inin­te­rrum­pi­do de sus pro­ge­ni­to­res, sino a cier­ta rela­ción de paren­tes­co con Ståhl­berg, pri­mer pre­si­den­te de la repú­bli­ca de Fin­lan­dia. Ellos […]

La sombra del equinoccio – Parte I

paraje-medieval

Kahú’la era un pla­ne­ta enano. A modo de sim­pli­fi­ca­ción dire­mos que fun­cio­na­ba de for­ma seme­jan­te a la Tie­rra que cono­ce­mos, en ver­sión redu­ci­da. La pobla­ción de Kahu’la exis­tía en un perío­do simi­lar al de nues­tra Edad Media, y por supues­to, no acer­ta­ba a soñar con la exis­ten­cia de otros seres allá afue­ra de su esfe­ra […]

¿Conoce usted el ateísmo?

parada-de-metro

«Ding, dong…»«Ding, dong…»       —¡Un momen­to! —Una voz feme­ni­na sur­gió detrás de la puer­ta, acom­pa­ña­da de la carre­ra entre­cor­ta­da de unos pies des­cal­zos.      Se escu­chó des­atran­car un can­da­do a toda pri­sa. La puer­ta se abrió tími­da­men­te y aso­mó la cabe­za de una mujer more­na con el pelo empa­pa­do. Con ges­to hos­co, […]